"La mayoría de nuestras equivocaciones en la vida nacen de que cuando debemos pensar, sentimos y cuando debemos sentir, pensamos". (J.Churton Collins)

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lunes, 14 de junio de 2010

El mapa no es el territorio (2ª parte)

Quiero agradecer vuestra contribución a la primera entrada de “El mapa no es el territorio” ya que vuestras respuestas son una perfecta muestra de lo que son los Mapas mentales o Paradigmas.

Un paradigma es el modo en que “vemos” el mundo. Es la percepción o interpretación que cada persona hace de la realidad que observa. Cada persona ha construido a lo largo de su vida mapas mentales que condicionan el tipo de conducta o actitud que aflora al exterior y en última instancia el tipo de relaciones que tenemos con los demás. Pero el mapa es simplemente la explicación de ciertos aspectos de un territorio, de la realidad, del mundo tal como es, no como nosotros lo vemos o lo percibimos.

EL MODO EN QUE VEMOS LAS COSAS ES LA FUENTE DEL MODO EN QUE PENSAMOS Y DEL MODO EN QUE ACTUAMOS.

Los paradigmas o mapas mentales nada tienen que ver con la inteligencia y la lógica, sino con nuestras percepciones subjetivas. Dos personas inteligentes y sinceras pueden observar lo mismo y ver cosas distintas y sin embargo, estar ambas en lo cierto. ¿Cuáles son los condicionantes que imprimen esa huella única en cada uno de nosotros y contribuye a ver la realidad de diferente manera, a construir nuestros mapas? Pues la educación recibida en el seno familiar, la escuela, el ambiente de trabajo, los amigos, los compañeros de trabajo, los paradigmas sociales corrientes esculpen nuestra forma de ser y actuar, como la gota que cae lentamente en una roca.

Por tanto, para cambiar nuestras actitudes y conductas debemos examinar los paradigmas básicos de los que surgen éstas.

Todas las personas tendemos a pensar que vemos las cosas tal como son, que somos objetivos. Pero no es así. Vemos el mundo, no como es, sino como somos nosotros o como se nos ha condicionado para que lo veamos.

Ser consciente de ésto, nos abre un amplio abanico de posibilidades a la hora de mejorar nuestras relaciones con otras personas, a la hora de entender a otras personas con puntos de vista diferentes al nuestro, a la hora de escuchar lo que otras personas nos tengan que decir sin censurar ni enjuiciar lo que éstos nos digan, sólo por el hecho de que nuestra manera de ver las cosas sea distinta. Cuando otras personas disienten de nosotros, pensamos que se equivocan, que están confusos o que no entienden. Cada uno mira a través del cristal de su experiencia. Y alguna persona más pragmática se estará preguntando: ¿Para qué están los hechos? Los hechos sí son objetivos!

Pues sí, los hechos son objetivos, pero el ser humano como tal no lo es, de manera que, cada persona como ser subjetivo que es, interpreta esos hechos en base a sus experiencias pasadas, valores, creencias, objetivos e intereses, emociones, principios, etc… ¿Qué podemos hacer para saber si nuestro mapa mental o modo de ver la realidad es el más adecuado, es el correcto? Cuanta más conciencia tengamos de nuestros mapas o paradigmas, y de la medida en que nos ha influido nuestra experiencia, en mayor grado podremos asumir la responsabilidad de tales paradigmas, examinarlos, escuchar a los otros y estar abiertos a sus percepciones, con lo cual lograremos una visión de las cosas mucho más objetiva.

Si quieres que el mundo sea distinto, no intentes cambiar el mundo primero, empieza por cambiar tu percepción del mundo. Sólo cuando tú cambias esa percepción, logras que el resto cambie.

Es cierto que efectuar un cambio en el modelo de observador que somos no es tarea fácil. Requiere valentía, prudencia y una madurez emocional importante. Si quiero mejorar en un determinado momento mi relación con mis padres, mi pareja, mis amigos, debemos aprender a escuchar. El escuchar a otro exige por nuestra parte la capacidad y el esfuerzo de tener paciencia, estar abiertos y desear comprender al otro. Y a veces es más fácil dar consejos a otros de lo que deben hacer o cómo deben ser que comenzar por desarrollar en cada uno de nosotros la madurez emocional necesaria para hacernos conscientes de cómo somos realmente por dentro.

Según decía Thoreau: “mil cortes en las hojas del árbol del mal equivalen a uno solo en las raíces”. Sólo podemos lograr una mejora considerable en nuestra vida cuando dejamos de cortar la hojas de la actitud y la conducta y trabajamos sobre la raíz, sobre los paradigmas de los que fluyen nuestra actitud y conducta.

NO HAY NADA MENOS OBJETIVO EN ESTA VIDA, QUE NO RECONOCER TU SUBJETIVIDAD.

Si tú eres de los que ven la vida en blanco y negro, o eres de los que piensan, estás conmigo o contra mi, párate un momento, deja de hacer, de seguir moviéndote en todas direcciones, regálate tu tiempo para sólo pensar si el modo en que tú ves el mundo que te rodea, condiciona tu actitud y el cómo los demás te ven.

martes, 1 de junio de 2010

El mapa no es el territorio (1ªparte)

Hace poco he vuelto a recuperar mi afición por la pintura, aunque más bien debería decir que he decidido dedicar más tiempo a otro de los motores de mi vida como es el placer de pintar. El hecho en sí es que quise aprovechar esta circunstancia con la posibilidad de realizar un pequeño experimento entre mis amigos y colegas. Les dí a conocer mi última obra y la pregunta que les hice fue la siguiente: ¿Qué nombre le darías al cuadro?


Las respuestas que obtuve fueron de lo más variopinto. Algunos daban nombres tales como; "Gravity”, “Septiembre”, “Sígueme”, “Amanecer en Singapur”; e incluso algún otro en lugar de ofrecer un nombre, lo que declaró fue que le recordaba a los cuadros de los chinos y que lo único que veía eran monedas de oro.

Esto me hizo reflexionar sobre lo diferentes que somos las personas y qué es lo que nos lleva a ser observadores tan diferentes de una misma realidad. La respuesta a esta pregunta se encuentra en cada uno de nosotros, en lo que somos, o dicho con otras palabras, en nuestros mapas mentales o paradigmas, de los que hablaré en mi próxima entrada.

Mientras tanto, os invito a compartir con todos los lectores del blog, el tipo de observador que sois. Y para ello…la pregunta que os hago es: ¿Qué nombre le darías?