"La mayoría de nuestras equivocaciones en la vida nacen de que cuando debemos pensar, sentimos y cuando debemos sentir, pensamos". (J.Churton Collins)

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lunes, 29 de noviembre de 2010

La eficiencia formativa

Tras varios meses en los que he recorrido gran parte de la geografía española, no por motivos de ocio sino por trabajo, vuelvo de nuevo a mi campamento base, llamado hogar, para cargar pilas y afrontar de nuevo las oportunidades de trabajo, colaboraciones que surjan de cara al 2011.

Durante estos meses en los que he estado en contacto directo con asistentes a los cursos, responsables de formación, coordinadores, tutores etc…, he vuelto a ser consciente del papel esencial que estas personas desempeñan en la labor de gestionar el talento dentro de sus organizaciones.

Y…¿cuáles son los motores que llevan al ser humano a querer seguir aprendiendo? Considero que el punto de partida es el ser autocrítico, el ser capaz de identificar tus fortalezas y áreas de mejora en relación con tres elementos esenciales para el buen desempeño de tu trabajo diario, que son: Los conocimientos, las habilidades y las actitudes.

Ser autocrítico es lo opuesto a ser conformista y no ser inconformista como puede creerse. La persona que es autocrítica se muestra satisfecha con los resultados que obtiene pero muestra una constante inquietud por ser mejor y por avanzar profesionalmente.

Estrechamente relacionado con el ser autocrítico, es la motivación por el logro personal y/o profesional. Una vez que eres consciente de tus carencias, tú decides de manera libre y responsable si quieres alcanzar mejores resultados, conseguir aquello que te has propuesto y para ello, nada más importante que despertar en tí una actitud positiva que facilite el cambio.

El aprendizaje es una de las herramientas más potentes que existen para la transformación del ser humano.

Volviendo a poner el foco de atención en las personas que intervienen en el proceso de aprendizaje dentro de las organizaciones, considero que el formador ha de actuar como mediador entre los objetivos perseguidos por la empresa y las expectativas de los asistentes a un curso o taller. Es una pieza más dentro del engranaje formativo que actúa como elemento de unión de experiencias y formas de ver y hacer las cosas.

No obstante, para hacer de la formación algo útil y productivo, es necesario que los profesionales que gestionan los proyectos formativos, sean conscientes también de que sólo colaborando entre todos, podemos generar sinergias que faciliten la consecución de mejores resultados y la satisfacción de las personas involucradas en dicho proceso.

Debemos unir nuestras fuerzas para descubrir nuevos caminos que a veces uno solo no ve. Si lo hacemos, conseguiremos que la formación no sea un fin en si misma, sino un medio eficiente con el que lograr resultados espectaculares.

miércoles, 11 de agosto de 2010

El arte de generar magia como formador

Quiero compartir especialmente esta entrada con todas aquellas personas que un día decidísteis hacer de la formación vuestro modo de vida, o que ésta ocupara un espacio importante en vuestros objetivos profesionales. Para todos aquellos que amáis la formación, con independencia de que os hagáis llamar profesores, formadores o instructores, a todos vosotros va dedicada esta entrada.

Hace algún tiempo, en mi blog de Distinciones, incorporaba la diferencia que existe entre Magía e Ilusionismo en el mundo de la formación. El elemento diferenciador entre uno y otro radica en donde pones el foco de atención; en tí como protagonista de lo que ocurre en el aula o en las personas que asisten a un curso.

Mientras el mago-formador decide permanecer en un segundo plano, sin olvidar que su objetivo último es conseguir generar algún cambio en la forma de pensar, sentir y actuar de los participantes, el ilusionista-formador vive más preocupado de que su imagen profesional se vea ensalzada y todo lo que hace, es por y para conseguir su preciado premio: La corona de laurel, que ya los emperadores romanos usaban cuando volvían victoriosos de sus campañas.

¿Crees que es fácil caer en ese estado de egolatría? Desde mi punto de vista, creo que sí se puede llegar a caer, si se carece de algo tan fundamental como es la autocrítica. De la misma manera que el esclavo que sostenía la corona del emperador romano, le repetía al oído: “Recuerda que eres mortal”; los formadores de vez en cuando deberían decirse la siguiente frase: “Recuerda que tú también te equivocas”.

El formador no es un bufón o un animador, palabra esta última que he escuchado con bastante frecuencia unida a la de formador. Ser bufón no es para nada despectivo, era una función muy importante en la Corte de los reyes y en la actualidad denomino así a todas aquellas personas cuyo principal objetivo en el aula es conseguir que los participantes que asisten a una formación, se lo pasen bien y estén entretenidos durante el tiempo que dura el curso. Con esto tampoco quiero decir que ser formador signifique ser un tirano, o ser aburrido.

La principal diferencia entre un formador y un animador es que el primero hará lo que sea necesario para conseguir generar aprendizaje en el aula, para conseguir que el tema que se trabaje sea útil a las personas que asisten. Si eso supone subirse a una mesa o romper las hojas de un ejercicio, bienvenido sea!!! Todo dependerá de tu objetivo para con ellos. La principal resistencia de todo ser humano a la hora de aprender es declarar que no sabe y ese es el principal reto a conseguir para un formador. Los protagonistas son las personas que están frente a ti como formador, no eres tú, son ellos; el formador no es más que un medio, un recurso didáctico más que da forma e inspira el pensamiento de otros y a veces infunde aliento para no caer en el desaliento o el desánimo, aunque también habrá ocasiones en las que conviene generar cierta incomodidad con tus preguntas e ideas lanzadas al aire, porque les servirá para reflexionar.

El formador es como el alquimista que utiliza sus recursos para contribuir a generar aprendizaje; como dice Paulo Coelho en un párrafo de su libro “El Alquimista”:

“Siempre, antes de realizar un sueño, el Alma del Mundo decide comprobar todo aquello que se aprendió durante el camino. Hace ésto no porque sea mala, sino para que podamos, junto con nuestro sueño, conquistar también las lecciones que aprendimos mientras íbamos hacia él. Es el momento en el que la mayor parte de las personas desiste. Es lo que llamamos, en el lenguaje del desierto, morir de sed cuando las palmeras ya aparecieron en el horizonte.

Una búsqueda comienza siempre con la Suerte del Principiante. Y termina con la Prueba del Conquistador”.

Eso, amigos míos, es lo que para mí es ser un buen formador y La magia está reservada para corazones generosos.


viernes, 26 de febrero de 2010

Bienvenid@



Hola a tod@s!

Como dice la letra de una canción de Ricardo Arjona "Hoy es un buen día para empezar..."
Quiero daros la bienvenida a este blog que despierta hoy a la vida y lo hace como un recién nacido, desnudo de contenidos, aunque con toda la ilusión de querer crecer.
LolaCoach: Formación & Coaching tiene como objetivo principal ser el escenario que permita compartir con vosotros mi visión de la vida, la formación, el coaching.
De igual manera que hablamos de una sesión de coaching como un baile entre coach y coachee, me gustaría que este lugar de encuentro fuera la plataforma idónea para transmitir la interacción entre dos disciplinas: Formación y Coaching.
A partir de este momento, hay un camino por recorrer y aunque es importante lograr el fin, estoy segura que la verdadera riqueza va a estar en todo aquello que suceda a lo largo del recorrido. Como dice la frase que aparece al pie del blog: "La vida es aquello que sucede mientras nos ocupamos de planear el futuro" (John Lennon).

Espero que os guste y que entre todos podamos hacer un gran blog. ¡Disfrutadlo!
"Hoy es un buen día para empezar" -Ricardo Arjona